lunes, 25 de febrero de 2013

Viaje a Niza: día 1

La France, La France... siempre termino volviendo a comerme su bollería y a dejarme el sueldo en sus tiendas. Es un karma, tengo que reconocerlo. Esta vez por trabajo, la compañía para la que trabajo tiene sede en París pero también una pequeña oficina en Niza, y para allá que voy.
 



No es mi primera ni mi segunda vez en La Costa Azul. De la ultima hará unos años, aún de universitaria. Merece la pena venir en verano a contemplar la decadencia y el exceso de riqueza llevado a su vertiente más hortera... la señora de sesenta años que no le caben mas liftings mire usté, el millonetis viejuno y con peluquín acompañado de tres pilinguis rusas menores de edad vestidas de Versace en el casino de Monte Carlo; los Ferraris, Lamborgini... todo muy obvio y muy horterita pero también con un puntito gracioso y rocamblesco como a todas las regiones opulentas del mediterráneo. Niza tiene un airecillo un pelín más desastrado, ahí donde en Mónaco todo siguen siendo oropeles, en Niza queda algo de la grandeza de antaño pero más nostalgia que otra cosa. Ciudad fantástica en cualquier caso, a dos pasos de Antibes y Cannes, y en cualquier caso toda la costa azul, de moda o no, es para perderse; con sus contraventanas en azul, su mar turquesa, la gastronomía deliciosa y la buganvilla que me recuerda un poco a casa.

Volviendo a lo que estoy, estoy aquí por trabajo. He llegado domingo por la tarde y aterrizado en medio de una niebla de tres pares. Además, ni nuestra oficina ni mi hotel están en Niza propiamente si no en Sophia Antipolis, en la montaña. Allí que me he ido en taxí diciéndole adiós con la manita al mar para encontrarme totalmente perdida en medio de la montaña como Heidi (la de Pedro y las cabras, no Klum la modelo). Lo mejor esta mañana la nevada inmensa y recibir la llamada de mi compañera de trabajo para decirme que estoy aislada y que hasta dentro de un par de horas no me podrán enviar a recoger al hotel...
 
 
En fin.. drama chino, o drama franchute, según se vea. Me quedo aquí con mi ordenador de empresa, que va a pedales por cierto, adelantando algo de trabajo... y de paso más abajo un par de fotos del modelito que me he puesto hoy. Para andar por la nieve botas, claro. Y unas coderas doradas a lo Austin Powers, para picar a los frenchies  que todo lo British les fastidia mucho (aunque es muy sutil mi provocación claro, no creo que nadie tome la Bastilla por mis coderas Powers).
 
 
 
 
 
Pantalón vaquero pitillo de H&M, 9,9€ (compradlo una talla menos que da de sí que es un gusto); botas de Massimo Dutti (las compre en el outlet de SSebastián de los Reyes, 29€, de 150€ o así que costaban, mega ganga del siglo), Top de punto con coderas powers, también del outlet de Dutti, 9€ creo. El outlet de Dutti es muy socorrido para outfits de trabajo carcas, ya sacaré un día mi baúl de finds barateros, un lujazo.

2 comentarios:

  1. Me encantaaa tu blog !! lo acabo de descubrir y pienso que tienes cosas muy interesantes !! que te parece si nos seguimos ?? un besazo te veo prontito por mi blog !! yo estaré esperando tus nuevos post !! un besazoo ♥♥

    http://lovelycutemoda.blogspot.com.es/

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    1. Gracias Sonia! Llevo poquito pero con mucha ilusión haciendo este blog... desde hoy mismo soy fan tuya. Por cierto he viso que tienes una foto frente al "Diario de Cádiz" Yo soy de allí!!
      Un beso fuerte!
      :-)

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